Viaje Invisible - La Corona

Me aparto por un instante de la nueva civilización que visito, a fin de cuentas estoy viajando para tratar de olvidar mi pasado y no para crear nuevos lazos afectivos con los seres vivientes. Existe variada y extensa vegetación aquí, un amplio vergel aparece estremeciendo mis sentidos, sigo flotando -ya no es necesario caminar- las leyes han cambiado para y por mí.
Al posarme sobre la hierba fresca, la brisa ofrece ondulaciones al crecido césped generándome un agradable cosquilleo en la planta de los pies, aún puedo sentir el exterior. En medio del interminable paraje brilla una poderosa luz, es un resplandor maravilloso y magnánimo, me anima a seguir hasta su ubicación embelesado. Estando cerca de la luz y al entrecerrar los ojos pude distinguir una forma, es una corona formada por espigas de trigo, su color dorado fulminante es lo que produce tal brillo desbordante de energía.
Extiendo mis manos para apoderarme de aquella obra maestra de la naturaleza, pero al tratar de acercarlas hasta la corona, el brillo incrementó su potencia hasta cegar mi visión y sólo pude sentir que se alejaba de mí impulsada por la brisa. Cuando recuperé la visión no había siquiera rastros de aquel brillo, en su lugar habían semillas de trigo dorado esparcidas por el lugar, así que las recogí y guardé es uno de mis bolsillos.
Los campesinos del lugar comienzan a llegar para realizar sus labores de trabajo, no me pueden ver, pero el estar rodeado de gente ya no me hace bien. La luz de mi estrella comienza a brillar, quiero seguir esta aventura conociendo otros lugares, el viaje continúa…